Code Vein Review

Bandai Namco continúa arremetiendo con el género de los RPG de acción tipo “souls” con Code Vein, un videojuego que le da un giro inclinado al anime al subgénero y que llegó después de años de espera y crear expectativas. ¿Valió la pena el hype? Averigüémoslo a continuación.

Historia

Destrucción, muertos vivientes, una sed de sangre insaciable y la civilización moderna totalmente colapsada es lo que nos plantea la historia de este juego. Hemos despertado recién de lo que parece ser un trance mientras sucedió algo que desarmó a nuestro mundo conocido, sin recuerdos, totalmente abandonados a nuestra suerte. Afortunadamente, una misteriosa chica parece saber algo más que nuestro nosotros, nos da una ligera guía y nos muestra el curioso poder que tiene nuestra propia sangre -la del protagonista- para generar un precioso recurso por el que parece haber muchos conflictos en este nuevo mundo.

En el camino conoceremos aliados que luchan por sobrevivir en este entorno hostil en el cual hemos sido convertidos en “revenants”, seres semi humamos que necesitan beber sangre para vivir, aunque si se entregan totalmente a su deseo se transformarán en los “perdidos”, es decir, aquellos seres infernales sin voluntad propia que enfrentamos durante la aventura. Los pocos humanos puros que existen son una fuente inagotable de sangre para alimentarse de manera civilizada, manteniéndonos semi humanos.

Ante este terrible paisaje es que comenzamos la aventura, conociendo cada vez a más “revenants”, quienes han formado diferentes facciones políticas o de guerrilla para sobrevivir al misterioso cataclismo que nadie parece entender del todo.

Si bien el contexto es un poco cliché, es muy interesante cómo se cuenta este relato y se van desvelando pequeños detalles que van abriendo nuestro entendimiento del misterioso fenómeno. No sólo eso, sino que nos iremos haciendo una idea de lo macro y también de lo micro, el horrible pasado de nuestros amigos, a medida que vayamos accediendo a sus recuerdos, lo que está excelentemente integrado en la jugabilidad y relatado a través de flashbacks con una estética tan dramática que logra traspasar toda la emoción de las terribles vivencias de nuestros amigos.

Todo el profundo lore (trasfondo de historias y personajes) se va comprendiendo con estas escenas, el progreso de nuestro propio viaje, las conversaciones con nuestros aliados, bien integradas dentro de los dungeons sin interrumpir la jugabilidad, y con el entorno mismo que ofrece pistas implícitas del nuevo mundo.

Claramente, al ser un juego más inclinado al anime, su relato tiene momentos algo más caricaturezcos de lo habitual en este género, pero nada grotesco como para ser demasiado “kawaii” o dulzón, sino que las otras aventuras tipo Dark Souls son demasiado oscuras, lo que también se puede volver monótono, especialmente con la explosión de popularidad de este subgénero del RPG de acción.

Gráficos

Gráficamente no hay mucho de qué quejarse, pero es, sin duda, uno de sus aspectos más débiles, especialmente si lo comparamos con sus parientes del género “soulsborne” como Dark Souls, Nioh o Bloodborne.

El problema no reside en su aspecto anime, que resulta placentero a la vista, ya que los contrastes de colores dentro de estos mundos casi monocromáticos le dan un atractivo visual único, que en combinación con los fondos semirrealistas hacen una fotografía muy bonita. Lo cuestionable ocurre cuando la fotografía se pone en movimiento.

Dentro de cinemáticas claves tenemos una situación que es muy común en los videojuegos: “cabello cuántico”.

Acabo de acuñar este concepto para referirme al cabello que existe, y a la vez no, desafiando todas las reglas de la física. Así es como vemos mechones de pelo que atraviesan máscaras metálicas, trajes, de cuero, armaduras y más. Ésto no debiese suceder en escenas que son animadas con cuidado y con personajes diseñados con un fin narrativo de crear inmersión.

Por lo demás, la iluminación es apropiada, los movimientos y presentación son suficientemente buenos para no ser molestos, pero no tenemos nada espectacular además de los diseños de los personajes, los cuales son originales y repletos de detalles.

No se puede terminar de hablar de este apartado sin dedicarle un aplauso a la siniestra, melancólica, triste y desgarradora estética de los flashbacks que veremos en el videojuego. Parecen inspirados en los restos de Pompeya, que con su iluminación azulada y ambiente polvoriento son un gran acierto como pocas veces se ha visto en esta industria.

Jugabilidad

Code Vein arregla muchos de los problemas que puede tener con su excelente jugabilidad que, obviamente, es muy similar a Dark Souls, aunque le da su propio giro a la repetida fórmula, los cuales funcionan de manera genial.

Nos moveremos por mapas llenos de enemigos con diferentes habilidades y patrones de comportamiento, que desafiarán a nuestras habilidades para sobrevivir y llegar al próximo punto de guardado donde podremos levelear, volver a la base, entre otras gestiones de este estilo.

Sí, el juego de por sí no es tan difícil como un Soulsborne típico, género que se vanagloria de ser muy complejo en aquel aspecto, aunque puedes hacerlo difícil de manera muy orgánica, es decir, ir sin compañeros a las exploraciones, no mejorar armas o no explorar el árbol de habilidades. De este modo, inteligentemente, se ofrece desafío a los adictos a la dificultad y accesibilidad para quienes quieran tener una aventura nada fácil, pero equilibrada.

Hay que decir que Code Vein, incluso con todas las habilidades y compañeros, te hará morir unas cuantas veces, pero es justo, o sea que uno sabe exactamente por qué perdió, haciendo que la experiencia sea de ensayo y error, en vez de una frustrante experiencia de dificultad artificial.

A medida que progresamos nos encontraremos cristales que contienen el alma, por así decirlo, de algún ser, como errantes anónimos o conocidos nuestros, los que nos abrirán nuevas clases de juego, con distintos talentos y habilidades para desbloquear. Éstas serán de gran ayuda y se pueden usar junto a otros “jobs”, si las equipamos y usamos por un rato. De este modo, iremos construyendo diferentes estilos de juego para enfrentar los desafíos que nos proponga el juego.

Lo más divertido de este sistema son las habilidades bloqueadas, las cuales liberaremos consiguiendo piezas de ese “job”, las que, al ser usadas, nos permitirán entrar a los ya mencionados recuerdos de los personajes, entregándonos más del “lore” y excelentes recursos para avanzar en la aventura.

El gran problema que le hemos encontrado es la incapacidad de pausar. Sí, se entiende que en el juego online y en el solitario no esté activado, pero en cinemáticas u otros momentos de juego es imposible, lo que es una omisión injustificada.

Sonido

En el aspecto sonoro, tenemos un gran apartado, con pequeños grandes detalles que terminan manchado algo que pudo haber sido simplemente impecable.

Partiendo por la música, no hay nada que decir, simplemente genial. Es una mezcla de coros, órganos de iglesia y otros inquietantes sonidos góticos que mantienen la tensión y la atmósfera a tope en todo momento. La música sabe cuando entrar y cuándo desaparecer, dejando una sensación de soledad que nutre la experiencia.

Todo el OST gótico desaparece con ciertas piezas medio electrónicas, que nos recuerdan que estamos en un futuro cercano de nuestra propia humanidad.

Tenemos muchas señales sonoras como campanas, voces, por mencionar algunos, que nos indicarán secretos, cercanía de objetos o el final de alguna de las tantas hordas de enemigos.

Se puede cambiar las voces de inglés a japonés, donde las actuaciones son más que correctas.

Sin embargo, los ripios no están ausentes en este juego, especialmente en el departamento de efectos de sonido que sería impecable, de nos ser por algunos FX fuera de lugar o que no reflejan lo que muestran. El principal ofensor se presenta al romper cajas con cualquier tipo de arma, algo que haremos de manera constante, pero que no nos reproduce el impacto esperable cuando se destruye una estructura de madera, sino sólo el sonido de unas cuantas tablas ligeras que caen al suelo, como si se hubiesen desarmado por arte de magia.

Optimización

Este videojuego, donde los reflejos y la habilidad son clave, debiese correr de manera constante durante la aventura, dejando el rendimiento como gran prioridad de desarrollo. Sin embargo, esto no es así. Las caídas de FPS son frecuentes, oscilando entre una jugabilidad fluida y notorios tirones en momentos que no son predecibles, sino que parecen caprichosos. Si bien estas bajas no te harán perder una partida, no es que los otros aspectos sean un portento como para que el título corra con tanta dificultad.

Dentro de la falta de cuidado en la optimización, vuelvo a mencionar la imposibilidad total de pausar, al menos en una cinemática, en vez de tener la única opción de saltarla y volver a la acción, sin poder parar.

Tenemos mucho popping de texturas dentro de cinemáticas clave, donde se supone que debiese haber mayor cuidado con la presentación visual. Lo mismo sucede cuando recién entramos a un nuevo escenario, pero es común en grandes entregas, así que es esperable; No así en escenas importantes.

La comunicación con otros jugadores está muy mal lograda, ya que usaremos los gestos, pero acceder a su menú es demasiado poco descifrable: presionar dos veces L3 en caso de PS4. ¿No podía ser uno de los tantos botones que sobran en el mando? ¿Una combinación de R3 y L3? No, es literalmente lo último que uno probaría en el juego.

Hay detalles buenos, eso sí, donde hay que premiar la gran creatividad con la que se ha logrado mapear todas las habilidades con las que contarán los personajes, además de mantener un menú simple y limpio dentro de la complejidad que supone este género.

Les comentamos que este título fue probado en una PS4 normal, por lo que en otras plataformas puede tener otro rendimiento.

Innovación

Code Vein no propone reinventar la rueda, pero la actualiza un poco a su propio estilo, logrando una experiencia que resulta lo suficientemente fresca como para justificarse por sí misma y no como un clon de otro juego.

El sistema de habilidades que aprovecha de meter historia, las maneras de integrar los cambios en la dificultad y su diseño atrevido son grandes logros.

Aprovecho de mencionar aquí que el creador de personajes es muy detallado para ser un juego de anime, que normalmente tienen 3 ojos, dos tipos de cara, cuatro voces, todos casi idénticos. En este caso no, la personalización es detallada, nunca al nivel de Bloodborne, pero lo suficiente como para mantenerte entretenido un buen rato y poder hacer personajes que se vean y se sientan únicos.

En fin, Code Vein es una gran experiencia para los amantes de los juegos de acción, que nos plantea una historia interesante y nos da una gran jugabilidad. Si bien tiene problemas que son evidentes, la experiencia final se deja querer, ya que sus virtudes logran opacar a sus defectos, por más groseros que sean a veces.

  • Historia: 8
  • Gráficos: 6
  • Jugabilidad: 8
  • Sonido: 9
  • Optimización: 5
  • Innovación: 7

Lo Bueno

  • Gran jugabilidad
  • Excelente música
  • Sistema de habilidades y recuerdos
  • Accesibilidad

Lo Malo

  • Sonidos fuera de lugar
  • Bajones de FPS injustificados
  • Descuido en escenas importantes
7.2

Bueno

Loco y apasionado por muchas cosas distintas de la vida, entre ellas los videojuegos. Prefiero un buen RPG antes que algo sin mayor historia, pero igual juego de todo, en especial si es para retar a algunos amigos. Animalista y bastante animal al mismo tiempo. El notero catete de algunos videos de Primer Player.

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